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CONSERVACIONISTAS VS ANIMALISTAS VS MASCOTISTAS. 

CONSERVACIONISTAS VS ANIMALISTAS VS MASCOTISTAS. 

Ley de caza y su reglamento. Edición 2011

Por Nicolás Ramírez, estudiante de Derecho Universidad Católica de Valparaíso

Valparaíso, 11 marzo 2015.-

En Chile se aprobó una modificación al Reglamento de la Ley de Caza que permite la caza de jaurías de Perros Asilvestrados (fuera de las zonas o áreas urbanas y de extensión urbana, a una distancia superior a los 400 metros de cualquier poblado o viviendo rural aislada), Zorzal, Zorro gris y Ciervo exótico, siendo la primera ‘’especie’’ –al menos desde un punto de vista jurídico- la más controvertida. Si bien actualmente se encuentra suspendida, se ha abierto un debate que vale la pena analizar.

Por un lado sus defensores acusan de hipócritas a líderes y grupos animalistas que presos de la ignorancia, no serían conscientes del daño que causan las jaurías de perros salvajes, tanto a especies vulnerables o en peligro como a la actividad ganadera, aunque esta última bandera de lucha sea más impopular, por exponer intereses económicos de por medio, por lo que resulta más cool utilizar la bandera ‘’conservacionista’’. Por otro lado, denuncian el especismo de la consigna ‘’No a la Caza de Perros’’ con imágenes donde aparecen diversas especies nativas con frases como ‘’los perros se comen a nuestras crías y huevos, pero a los animalistas no les importa’’ o ‘’No a la caza de guarenes’’ y otras más por el estilo.

 

Primero, hay que determinar a qué líderes animalistas se refieren (porque no los mencionan), y si dichos ”líderes”, son en efecto, animalistas. Ya que la vulgarización del concepto ha llevado a designar como animalista a cualquiera que defienda, en alguna medida a animales no humanos, sea o no coherente con los principios que defiende. Definición que no es suficiente ya que no se condice con una verdadera posición animalista que implica una estricta defensa de los intereses de otros seres, ya sea desde una visión biocentrista, sensocentrista o bienestarista (siendo discutible en la última). Resumiendo, un verdadero animalista estaría en contra no solo de la caza de perros, sino de la caza en general (siendo redundante su conclusión).
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En este punto, sus defensores cometen el error que denuncian; pecar de ignorantes. Si su intención de contribuir al debate es honesta, entonces al menos debe hacerse de forma informada y no en base a una opinión caricaturesca de las y los animalistas.

En segundo término, para aquellos a los que ‘’realmente’’ van dirigidas las denuncias (pro perros no animalistas), tienen todo el derecho a tener una visión parcial hacia la caza de perros asilvestrados, ya que como han denunciado ”mascotistas”, una vez más no se legisla sobre el fondo o el origen del problema, sino sobre sus síntomas.
La población de perros asilvestrados no es producto de generación espontánea, ni de una migración colectiva de perros que habitan zonas urbanas o pobladas a zonas rurales. No, se trata de la irresponsabilidad humana, de personas que aburridas de sus mascotas se creen con la libertad de abandonarlas en carreteras o zonas rurales. De ahí se sigue que los perros se vean obligados organizarse para cazar por necesidades biológicas. Sin una ley que regule de forma sistemática la tenencia responsable, en el sentido de establecer obligaciones claras, sanciones duras y una fiscalización efectiva, es difícil que el problema se erradique o disminuya de forma significativa. A modo ilustrativo: para matar una jauría se requiere de un grupo organizado de personas calificadas para ello, para que nazca una jauría solo se necesitan 2 perros abandonados y un par de irresponsables.

Si analizamos el derecho comparado, países como Australia tienen un problema mucho mayor con la población de gatos asilvestrados, en la que se calcula, que existe una población de unos 15 millones que depredan al día, un aproximado de 75 millones de especies nativas. Como solución se autorizó la caza organizada de felinos, pero además, se aprobó una estricta ley de tenencia responsable que estipula fiscalización, obligaciones (como esterilización obligatoria) y sanciones, con multas millonarias de hasta 250 millones de pesos chilenos y condenas de cárcel hasta de 5 años.
Es importante señalar que la actual ley de tenencia responsable va en esta dirección (sin ser tan estricta ni rigurosa), pero hasta el momento se encuentra en su tercer trámite legislativo, por lo que la modificación al ”reglamento” resulta una medida desmesurada, irresponsable y poco efectiva.

Me quedan otras interrogantes sin resolver: ¿son las jaurías de perros la principal causa de mortalidad de especies nativas?, quizás el foco podría estar en la depredación de su hábitat más que en las especies mismas. También me queda la duda (la planteo, porque me considero relativamente ignorante) si la causa principal de dicha normativa, obedece más que nada a intereses económicos del gremio de la ganadería -que en efecto sufre perdidas millonarias- más que a un real interés por proteger a nuestras especies nativas o quizás encubrir las verdaderas causas que provocan la vulnerabilidad de las especies protegidas (de orígenes múltiples: actividad forestal, ganadería, desarrollo inmobiliario, etc).

 

Un comentario

  1. Se permitio la caza de jaurias de perros bravios o salvajes, correccion.
    Como tu bien sabes o ya tendras que aprender, las normas sectoriales solo tienen potestad en lo relativo a sus competencias. Dificil que agricultura regule la tenencia por q esta materia no esta en sus competencias, pero si la proteccion de animales y fauna. No me cabe duda q no pretenden solucionar el problema, solo entregar una herramienta de mitigacion a los afectados.
    Pones el ejemplo de Australia y es exactamente lo que deberia ocurrir en Chile y que algunos no desean, una ley de tenencia (en el parlamento) y medidas de control a corto plazo (caza y captura).
    Tu mismo ofreces la solucion y la aplaudes pero en el extranjero y con otra especie. En Chile no se puede hacer y menos con los perros.