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HISTÓRICO: CORTE SUPREMA DE COLOMBIA DA DERECHOS A OSO

HISTÓRICO: CORTE SUPREMA DE COLOMBIA DA DERECHOS A OSO

Por primera vez en la historia, un animal recibió derechos, un habeas corpus a un oso, de parte de la Suprema Corte de Justicia de Colombia. Una decisión histórica por los derechos de los animales al determinar que los animales son seres sintientes y sujetos de derechos.

Este es el segundo fallo de este talante que se produce en América Latina, luego de que Argentina sentara un precedente al liberar a un chimpancé que se encontraba en cautiverio. En ese caso, al igual que con el oso Chucho, un Habeas Corpus (acción constitucional que se tiene para la protección del derecho a la libertad) fue el recurso legal que logró emancipar al animal.

Colombia, 31 julio .-2017

Esta decisión sin precedentes la tomó La Corte Suprema Colombiana al concederle un habeas corpus al oso ‘Chucho’, y ordenando su libertad del zoológico de Barranquilla, al que fue trasladado en junio pasado, exigiendo que regrese a su habitad natural, la reserva natural Río Blanco de Manizales donde ha vivido por 19 años.

La Sala Civil ,determinó que los animales sí tienen derechos, luego de que el abogado Luis Domingo Gómez Maldonado presentara un habeas corpus contra la Corporación Autónoma Regional de Caldas (Corpocaldas), al considerar que la retención desde hace 41 días del oso Chucho en zoológico representaba un riesgo muy alto para el animal.

“Los animales son sujetos de derechos sintientes no humanos que como tales tiene prerrogativas en su condición de fauna protegida a la salvaguarda por virtud de la biodiversidad y del equilibrio natural de las especies, y especialmente la de naturaleza silvestre. Como tales, deben ser objeto de conservación y protección frente al padecimiento, maltrato y crueldad injustificada”, señala el fallo.

La Corte señala que esta “asignación de derechos” solo puede verse como una extensión de los principios jurídicos de las personas a los seres sintientes en forma proporcional y amplia, sin afectar desarrollos agroindustriales, sin menguar avances médicos y sin desatender la solución de las necesidades alimentarias de los seres humanos.

“Se trata sí, de reconocer y asignar derechos y personería jurídica para determinar epistemológica, ética, política, cultural y jurídicamente la irracional destrucción de nuestro planeta, y de toda la naturaleza que aqueja en forma vergonzante y trágica la generación de nuestro tiempo”, dice el fallo.

“No se trata de la modificación de una postura jurídica desde una perspectiva exclusivamente biológica o moralista, o desde el dolor con criterio de sensiblería fruslera y trivial porque los animales sufren, sino desde una textura filosófico jurídica diferente y creadora; desde un compromiso existencia radical con la vida del hombre mismo, de las futuras generaciones, de las especies, de la conservación de la naturaleza como lucha individual y colectiva”, continúa la determinación.

 

El oso Chucho

Hace 19 años, el oso Chucho llegó a la reserva ambiental de Río Blanco en Manizales, apenas era un cachorro, y su traslado se hizo como parte de un programa de repoblamiento del oso andino en el país.

Chucho vivió en cautiverio en un área de media cuadra, pero con la muerte de su compañera, hace 9 años, se deprimió y comenzó a escaparse. En ese entonces se comenzó a notar su deterioro físico, debido a la falta de un habitad ideal, el contacto con animales de su especie y la mala alimentación.

Según explican los medios locales que siguieron su historia, en ese momento empezó a notarse en él un deterioro físico propio de una mala alimentación y de la falta de un hábitat ideal, así como del contacto con animales de su especie.

Ese fue el motivo que llevó a las autoridades ambientales a decretar su traslado al zoológico de Barranquilla. Pero la decisión no convenció a todo el mundo. El abogado Luis Domingo Maldonado fue el primero en considerar que la privación de libertad del mamífero no presentaba una mejora en su caso, sino que empeoraría sus condiciones de vida y sobre todo, sus derechos fundamentales.

Si la muerta de la compañera osa lo había vuelto “depresivo, más sedentario y pasivo”, su traslado sorpresivo al zoológico de Barranquilla el 14 de junio agravó su condición y conmocionó a la sociedad caldense. Para mejorar su estado anímico, Luis Domingo Maldonado interpuso un Habeas Corpus a nombre de Chucho que fue negado en primera instancia por la sala civil del Tribunal Superior de Manizales.

La argumentación del órgano jurisdiccional fue que tanto la tutela como el Habeas Corpus eran mecanismos propios a los seres humanos y que por lo tanto no podían proteger a un animal, para el que se podían interponer acciones populares o acciones administrativas.

En respuesta, Maldonado impugnó la medida al considerar que no existía un “mecanismo propio e idóneo que permitía (…)proteger a los seres sintientes” en Colombia, cuando países como Argentina ya habían sentado precedentes con el fallo a favor de un chimpancé que tuvo que ser trasladado a “la reserva de grandes monos en Brasil”.

Derechos de los animales en Colombia

Hasta la reforma de 2016, los animales eran considerados como bienes muebles por el Código Civil Patrio, pero a partir de la ley 1774 de 2016, su estatuto cambió cuando se establecieron sus derechos mínimos en el artículo 3.

Entre estos se tiene en cuenta los derechos que tienen a 1) no sufrir de hambre ni sed 2) no sufrir injustificadamente malestar físico ni dolor 3) que no les sean provocadas enfermedades por negligencia o descuido 4) que no sean sometidos a condiciones de miedo ni estrés 5) que puedan manifestar su comportamiento natural. Además de que también se sancionaron con penas los actos de crueldad hacia los animales.

Sin embargo, todavía hacen falta avances en ese campo, ya que en Europa existen países como Suiza o Alemania que tienen derechos más avanzados para todos los seres vivientes, en tanto que Ecuador, por ejemplo, protege al derecho de la naturaleza en su constitución.

La decisión sin precedentes va más allá de la calificación de los animales como “seres sintientes” que hizo la Ley de Protección Animal, la 1774 de 2016, para establecer, de una buena vez, que también tiene derechos.

No más cautiverio

La determinación va más allá y señala que todos los animales que estén en cautiverio deben ser readaptados, en forma escalonada, a las condiciones naturales, con ayudas profesionales de veterinaria, zootecnista, biológica, alimentaria y biotecnológica que sea necesaria.

 

“Para esta Sala es urgente dimensionar las fronteras entre el hombre y la naturaleza, entre lo humano y lo no humano, aniquilando la separación también entre lo cultural y lo natural entre todos los sujetos de derecho. No dar este paso es mantener y concitar la destrucción inmisericorde de nuestro hábitat natural”, dice el histórico fallo.

“Es constitucional y convencionalmente válido, como fuente normativa, abogar por la protección de todos los seres sintientes, incluyendo a los animales, para preservar el medio ambiente como parte de la fauna mundial, al estar integrados en un orden público ecológico nacional y mundial, debiendo rechazarse todo acto de maltrato y cautiverio”, dice el fallo.

Más allá del caso de “Chucho”, la preocupación del Gobierno y de los zoológicos apunta a que, aunque reconocen que es fundamental garantizarle a los animales el agua y la comida, técnicamente no es viable atender solicitudes de libertad ya que hay especies en vía de extinción. Su principal inquietud radica en que a partir de ahora, cualquier ciudadano puede ir a los zoológicos y solicitar el hábeas corpus (no cautiverio) de cualquier animal.

LEA AQUÍ FALLO :http://www.elespectador.com/fallo-de-corte-suprema-sobre-liberacion-de-oso-chucho-filespdf-705262

Fuente: Agencias